Go to Top

Ana: La cuidadora

 “Cuando llegué a casa de una señora de edad avanzada, me vio vestida de blanco y dijo:

-No digas que eres enfermera, di que eres mi amiga.

-Así lo hice. Conforme pasaron los meses, siendo amigas, me dijo:

– No digas que eres mi amiga, di que eres mi hermana.

-Así lo hice. Después de que su enfermedad avanzó, usaba pañales y casi no se levantaba, me dijo:

– No digas que eres mi hermana, di que eres mi mamá.

– Así lo hice, entendí los papeles que asumimos para el enfermo. Esta amiga me enseñó con sus palabras su agradecimiento,  me ayudó mucho. La sigo extrañando”

Historia real narrada por una cuidadora.

 oldies on tour

A continuación presentamos una entrevista con una de las cuidadoras que forman parte del  equipo de Confidentiam: Ana.

E: Ana: Antes que nada gracias por darnos el tiempo a la presente entrevista, sabemos que tienes niños pequeños y lo que significa el estar aquí con nosotros:

E: Cuéntanos un poco de tu historia como cuidadora, ¿cómo llegaste a ser cuidadora?

A: Se me juntaron dos cosas, mi tía (quien le contó la historia que puso antes) es enfermera y siempre ha trabajado de forma independiente, atendiendo a pacientes en su domicilio, fue ella la que me ofreció mi primer trabajo, lo recuerdo hasta el día de hoy..  Un señor muy atento y amable, fueron esas dos combinaciones, es decir, la nobleza de mi tía y la gentileza del señor que me decidí a seguir en esto.

E: ¿Con qué tipo de pacientes te relacionas más fácil?

A: Con personas de edad avanzada, tienen experiencias, conocimiento, madurez suficiente y la ternura de un bebé. No quiere decir que no me guste trabajar con niños… Tienen mucho que enseñar las personas de edad avanzada.

E: En tus inicios, ¿qué solías atender más?

A: Pacientes de edad avanzada, no eran considerados terminales, tal vez no estaban enfermos de algo, quiero decir, no había tumores ni enfermedades graves, solamente estaban deteriorados a consecuencia de la edad.

E: ¿Recuerdas a tu primer paciente terminal?

A: Me acuerdo del primer paciente que murió estando presente, lloré, me dio lástima y lo extrañe. Convivimos una buena temporada, suficiente para encariñarme. No era terminal. Ahora contestando su pregunta, si lo recuerdo… Clemente… murió no en mi turno solamente me notificaron de su fallecimiento, me dolió, pero el no estar presente,  disminuye un poco la sensación… murió más rápido de lo que esperaba. Pero así es el cáncer.

E: Actualmente manejamos una paciente en conjunto,  como sabes tiene una  enfermedad que ocasiona falta de memoria a corto plazo. ¿Cómo le haces?, ¿de qué platicas?

A: Me presento en muchas ocasiones con ellos… es decir, el número de veces que sean necesarias para que recuerde mi nombre, platicamos de sus orígenes, de sus hijos, de sus nietos, de sus actividades favoritas, de su trabajo, de los problemas que aquejan al mundo… Cosas de ese tipo. Por cierto, ¡la veo mejorada!, come mejor y duerme menos durante el día.

E: No has tomado un curso de tanatología formal, y sin embargo la practicas, ¿sabes algo de esto?

A: (risa)… mmm… Bueno que la tanatología sé que se relaciona al morir pero nada más.

E: Tienes razón, te vamos a dar un ejemplo: Para ti  ¿qué es el bien morir?

A: que estén satisfechos en cuestión de gustos, comida, con su familia, pero antes que nada sin dolor.

E: Parece que lo has leído muchas veces (risa….). Cambiando de tema, LA FAMILIA: ¿ves cambios en la actitud de la familia a lo largo de tu desempeño?

A: La familia cambia, muchos suspiran cuando  ven una ayuda,  que les quitara cierto peso, están cansados y algunos de mal humor,  a veces los siento cansados cuando llego, otros no tanto. Unos son muy serios y me relaciono poco, casualmente son los mismos que son serios con el paciente (se relacionan poco con el paciente).  Hay otros que me ofrecen comida y refrescos, me platican mucho a lo largo del día, pero regresando a la pregunta si se ve un cambio…. A veces me cuentan sus problemas.

Algunos pacientes han muerto solos, únicamente estando yo presente, y la familia se tarda mucho en llegar. No los critico, son simplemente situaciones que me llaman la atención.

E: EL PACIENTE: ¿cómo te ven a tu llegada y cómo se comportan durante su evolución?

A: Me encariño con el paciente y siento que ellos también lo hacen, han llegado a preguntar por mí cuando no es mi turno, se siente bonito… siento que ellos se encariñan conmigo porque hasta ahora no han presentado quejas conmigo (risa)….

Soy seria, me gusta respetar mi trabajo.

E: En hora buena por esa visión… Cambiando de tema. Para ti ¿Cuál es la diferencia entre enfermera y cuidadora?

A: mmm…. ¡ya se! Como cuidadora quizá no estoy tan preparada como una enfermera, hay cosas que no se hacer, No sé si las enfermeras puedan cuidar, ¡no!, más bien, acompañar a un paciente por muchos meses.

E: ¿Ser cuidadora ha cambiado tu conducta hacia tus hijos?

A: Mucho, no nada más hacia ellos, hacia mis padres también. Soy más tolerante y más comprensiva “bueno eso creo…”

E: Podrías describir la forma de permanecer con los tuyos después de un turno de 12 horas de trabajo de noche.

A: (cara pensativa)…  La verdad, con esfuerzo… trato de dormir en el camino, vivo lejos de la mayoría de los pacientes, en parte es bueno, mis hijos son demandantes, y tengo que cumplir como cualquier mamá, por lo que trato de respetar mis horas de sueño, pero me las arreglo, siempre encuentro un momento de descanso rodeada de mis hijos.

Llego a casa  comemos, jugamos en las tardes, les preparo la cena, baños etc…

E: hablando de eso, es hora de que estés con los tuyos Ana, Muchas gracias por la entrevista, de antemano felicidades por tu trabajo, tu compromiso y tu entrega.

CONFIDENTIAM SA DE CV

.