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La Conquista | Confidentiam
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La conquista

Para aquellos que no lo conocen, Alejandro Serna es Ingeniero, Alpinista, tanatólogo y un extraordinario ser humano. Ahora lo consideramos un buen amigo. Además contribuye activamente con nosotros. Durante su primera publicación, recibimos muchos correos de felicitación, a los que nos sumamos. Nos hicieron saber su interés en él. Motivo por el cual presentamos la segunda entrevista con Alejandro Serna (les recomendamos seguirlo en Facebook  y Twitter @Alexs33alpino).

E: Alex de antemano felicidades por tu entrevista previa, los comentarios hablan por si mismos. Durante la entrevista previa nos comentaste tu gusto por el  alpinismo, ahora, ¿Cuál ha sido el mayor reto hablando de alpinismo?
A: Sin duda el Alpamayo la montaña más hermosa del mundo (denominada así en 1970 en un concurso de la montaña más hermosa del mundo celebrado en Alemania)

El Alpamayo está ubicada en el corazón de la cordillera andina en el corredor de Huailas, en los andes Peruanos, represento el reto más grande en mi carrera de alpinismo, lleve a cabo un entrenamiento de 12 meses para estar en óptimas condiciones, fue un ascenso bastante largo y de trabajo de aclimatación en la cordillera andina.

Fue en el invierno del 2008. Después de una semana de tracking por los glaciares andinos que me encontré con un grupo de alpinistas ingleses que venían de Campo Alto cerca de la falda del imponente Alpamayo, me dio alegría encontrarlos y estrechar sus manos, así que la emoción de haberlos encontrado en el camino no la pude disimular. Mi primera pregunta fue ¿vienen del Alpamayo? Sí, respondió uno de ellos, ¿y cómo les fue?, ¿hicieron cumbre?, ¿llegaron a la cima de la imponente montaña? – pregunté, y uno de ellos respondió: no, es una montaña imposible, es para locos y es una pared de hielo muy vertical que mide más de 500 mts de largo, no estamos hechos para esa montaña es sumamente difícil de escalar. El comentario de aquel inglés hizo que mi alma se estremeciera, ver a esos tres hombres perfectamente bien preparados; recuerdo que cuando estreché sus manos quedé impresionado por su tamaño, eran realmente muy altos, con un cuerpo atlético bien desarrollado y por si fuera poco llevan el mejor equipo técnico para escalar en hielo: buenas botas, piolets, bastones, cuerdas, ropa térmica de la mejor marca, etc. Pero no pudieron llegar a la cima del Alpamayo. Mi primer cuestionamiento fue si estos tres enormes hombres no pudieron hacer la cumbre, ¿Qué me espera a mí? Un delgadito mexicano con un equipo de medio uso. Me sentí desolado al verme en medio de los glaciares sólo acompañado de mi porteador y en medio de la nada.

Decidí no pensar más en ello y continué mi marcha, aún me faltaba un día de camino para llegar a campo alto y la ruta es bastante difícil, tenía por adelante tres collados por escalar y tenía que llegar a campo alto antes del anochecer. Para la seis de la tarde del viernes cuatro de julio tenía frente a mí el imponente Alpamayo,

La majestuosa montaña con más de 1000 metros de altura y sus enormes paredes verticales a la vista. Ese día disfruté el estar tan cerca del Alpamayo.

Por la noche me invadió la duda sobre si realmente podría escalar la vertical de hielo y por un momento pensé que si no subía, no importaba, al fin ya había llegado hasta ahí y ya lo había contemplado y disfrutado de estar tan cerca de la montaña más hermosa del mundo. A las tres de la mañana me despertó una tormenta, la tienda se movía violentamente y las temperaturas descendieron por debajo de los menos 35 grados centígrados. El frío era abrumador y no me permitía conciliar el sueño, el cansancio por fin me tomó y caí en un sueño profundo. Mi despertador sonó como de costumbre a las 6:00 de la mañana como todos los días, hora en que me levantaba para preparar una taza de mate de coca y levantar el campamento. Ese día salí de la tienda y me senté sobre mi mochila contemplando la belleza de la montaña Alpamayo, el viento era suave aunque la temperatura seguía por debajo de cero grados centígrados. Por un par de horas mis pensamientos se ocuparon sólo en contemplar la belleza de toda la cordillera andina y en la tranquilidad de la mañana pude reflexionar que tenía dos opciones: la primera era regresar y evitar el sufrimiento, el frío, y el cansancio y la otra era seguir, enfrentar mis miedos y conquistar la cumbre del Alpamayo. Decidí continuar, no sabía si lo lograría pero me prometí intentarlo y dar lo mejor de mí.

Me enfundé la mochila con el equipo de escalada para hielo y partí rumbo al Alpamayo, caminé por la nieve que se sentía suave y  me empezaba a preocupar por que a medida que avanzaba a la falda de aquel coloso de hielo mis piernas empezaban a enterrarse en la nieve. Al fin estaba en la inclinada pendiente y empecé a escalar, cada metro que subía la montaña se tornaba más inclinada, el sol me daba por la espalda y el hielo de la montaña se empezaba a sentir reblandecido, escalé unos 120 metros de altura hasta llegar a una grieta donde me pude sentar y analizar mi entorno, tras unos minutos decidí no continuar, a medida que avanzaba el día el deshielo incrementaba  y me preocupaba que lo más inclinado todavía estaba a unos 60 metros más arriba.

Decidí bajar al campamento y esperar el anochecer para atacar la cumbre cuando las temperaturas bajaran ya que el viento helado apretaría el hielo y así podría tener una escalada más segura.

El resto de la tarde la pasé acostado en la tienda descansando y soñando con la cumbre de la montaña, realmente quería estar en la cumbre, lo deseaba con todo mi corazón; ya había atravesado toda los glaciares andinos para poder llegar hasta este punto, sólo estaba  a un día más para poder conquistar el sueño de la cumbre.

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A las ocho de la noche me levanté de la tienda, el frío era insoportable, el termómetro marcaba menos 20 grados centígrados, comencé a colocarme el equipo para escalar en hielo y los problemas empezaron antes de salir de la tienda; la hebilla del arnés estaba completamente congelada y la cinta de la cintura no podía resbalar para apretar el arnés, lo mismo me sucedía con los tornillos para hielo,  los mosquetones y las anillas, estaban todas las piezas completamente congeladas. Después de una hora de estar luchando para poder colocarme todo el equipo salí de la tienda y el viento me recibió con unas ráfagas que a pesar de traer puesto el pasamontañas el aire parecía traer navajas que cortan a su paso, me puse en camino para entrar en calor, a esas temperaturas el estar inmóvil te congela en sólo unos minutos.

Por fin estaba frente a la majestuosa pared de hielo la textura era completamente sólida y aproveché para inmediatamente empezar a escalar. Durante toda la noche escalé la difícil vertical, en la escalada hacia la cumbre me encontraba con pedazos de hielo completamente duros que no permitían meter el piolet en el hielo, nunca había estado tan concentrado como en esa noche, todos mis pensamientos estaban enfocados en la pared de hielo, en mis piernas y en mis manos prestando toda la atención a  mis movimientos; un error a esas alturas se cobra con la vida. Aseguraba la ruta con un tornillo para hielo cada 60 metros, por lo que cuando llevaba más de 50 metros escalados un mal paso podría provocar una caída de hasta 60 metros. Las bajas temperaturas empezaron hacer que mis dedos de las manos me dolieran, por un momento tuve que detenerme ya que el dolor era muy fuerte, saqué la mano izquierda del guante y no sentía los dedos, los alumbraba con la lámpara de mi casco y los dedos se notaban blancos con un tono azulado, los mordí para ver si los sentía y ya no sentí los dedos, me empecé a preocupar porque estaban a punto de congelarse a pesar de que los guantes eran para bajas temperaturas, traté de colocarlos en las axilas para poderles dar calor y poco a poco fueron retornando a su color. Inmediatamente emprendí la marcha y en un par de ocasiones tuve que repetir este procedimiento.

Cuando llevaba cerca de 500 metros de altura escalando, la inclinación era de casi 80 grados, lo que lo hacía completamente vertical; sabía que estaba cerca de la cumbre. En una pequeña saliente de solo 20 centímetros de ancho tomé un descanso, eran las 5 de la mañana y en toda la ruta no había tomado un sólo descanso.

Después de 15 minutos me puse en marcha y el frío empezó a sentirse muy fuerte, es sabido que en la cordillera andina los amaneceres son con mucho viento y yo estaba a una hora de que amaneciera y solamente unos 50 metros me separaba de la cumbre. Retorné a la escalada; iba por todo. Faltando unos 20 metros para la cumbre la inclinación cambio abruptamente, la pared estaba con la inclinación encontrada (110 grados), éstas se les conoce como crestas de nieve o repisas de los glaciares. No había otra ruta, tendría que escalar esa cresta y dejar la pared, sentí mucho miedo, un resbalón en ese punto me azotaría contra la pared de hielo cayendo varios metros abajo.  Crucé ese punto tan aprisa como pude, saqué todas mis fuerza del centro de mi ser para salir de ese punto tan vulnerable. Inmediatamente clavé una estaca a unos 5 metros de la cumbre, até la cuerda fuertemente y subí a toda prisa, estaba en la cumbre, eran las 6:15 de la mañana del domingo 6 de julio del 2008 y había conquistado la cumbre de la montaña más hermosa del mundo.

La cumbre es sólo una pequeña repisa de 30 centímetros de ancho y 8 metros de largo. Es el amanecer más hermoso que he podido mirar, había escalado la montaña más técnica de todo los andes y estaba a una altitud de más de 5945 metros. La vista a los glaciares era monumental, tomé un video y unas fotos de aquél hermoso amanecer y después de 15 minutos inicie el descenso a  rape hasta llegar a la base de aquel enorme coloso.

Cumbre del Alpamayo 5945 msnm

E: ¿Cuántas Montañas has escalado?

A: En México, El pico de Orizaba, siendo está la más alta de México con una altura de 5,700 metros sobre el nivel del mar. El Iztaccihuatl (en un año lo encumbre en 10 ocasiones), el nevado de Toluca y el cerro del Ajusco. En Sudamérica en la cordillera andina, la montaña más alta de los andes Peruanos el Huazcaran con sus casi 6,850 metros de altura sobre el nivel del mar, el Vallunaraju, el  oschapalca, el urus, el ishinca, el Tocllaraju, el, Alpamayo (La más hermosa) y el Quitarraju.

E: Si pudieras compartir con el mundo solamente una fotografía de una  expedición cual sería?, la podrías compartir?.  Respetamos el derecho de autor.

A: (risas) ¡Que difícil!…  tengo muchísimas fotografías de México y de  los andes, cada una es muy significativa, es un gran reto escoger, les  comparto tres fotos ustedes elijan una (claro que pondremos  todas).

E: ¿Has llevado a niños terminales (a medida de su capacidad) a  alguna montaña?

A: Si al Iztaccihuatl a niños y uno que otro adulto, tengo un recuerdo muy especial de una chica que encontró un poco de paz y tranquilidad en la montaña, dos semanas después falleció de leucemia, estaba desahuciada y  en etapa terminal, hicimos un ascenso muy tranquilo y era la primera vez que estaba en contacto con una montaña, recuerdo que nos llovió mucho y Ella estaba feliz mojándose, llego hasta el primer portillo (dos horas de ascenso)  y se lo celebramos como si hubiera llegado a la cumbre..! Abrazo a todos y gritaba estoy viva.!! Y puedo sentir esta maravilla de andar en las nubes..! Fue un día muy lindo, un asenso con tres guerreras de cáncer..! recuerdo que dijo que esa sensación nunca la había sentido y en verdad no quería bajar, las nubes serraron toda la visibilidad y eso a ella le podía encantar, también canto ahí con otra de las guerreras, era sorprendente a pesar de la lluvia cantaron y se divirtieron  “ vivieron el aquí y el ahora con todas sus fuerzas..!  (ese día aprendí “lo único eterno; el presente”).

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E: Tienes una sola oportunidad, un último reto, una sola montaña más por  conquistar, ¿Cuál sería?

A: El MAKALU en la cordillera de los Himalaya. Con una altura de  8,560 metros la 5ta más alta del mundo y a tan solo a 22 kilómetros de la más alta el Everest (8,880 msnm)  pido a Dios me preste vida para llegar a esa última cumbre..!

E: Eres un ingeniero dedicado y muy inteligente, nos consta y sabemos de tu trayectoria. Podrías comentar cómo es tu semana de trabajo?

A: Inicia muy temprano, los lunes a las 4:00 am ya estoy en la planta donde trabajo y el resto de la semana entro a las 5:30 am  tengo un trabajo muy entretenido,  hago muchas actividades relacionadas en el área de ingeniería para proporcionar los servicios necesarios para la fabricación de medicamentos con un alto grado de calidad, y lo mejor es que me pagan por hacer lo que me gusta.  Por la tarde después de las 16.00 hrs ya salgo de la planta y me dedico a apoyar al voluntariado de centro médico, hospital general y al instituto nacional de rehabilitación en las diferentes necesidades de los niños ¡que son muchísimas!

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  • Norma 4 noviembre, 2013 - 15:59

    Felicidades Alejandro, leyendo esta entrevista nuevamente confirmo que eres un ser humano extraordinario, siempre con metas por cumplir, activo a más no poder, comprometido con tu trabajo y con las causas que se cruzan en tu camino. Espero poder aprender más de tí. Bendiciones!

  • Confidentiam 4 noviembre, 2013 - 16:29

    Gracias por su comentario Norma. Se le reenvía a Alejandro de inmediato

  • Anónimo 4 noviembre, 2013 - 17:59

    Alejandro eres un ejemplo de vida gracias por compartir tan maravillosa experiencia y esa energía por la vida y las montañas. leerte es un placer comparte más fotografías.

  • Anónimo 4 noviembre, 2013 - 18:36

    es una persona fantastica y una fuerza interior unica q ya q muxos las quisieran tener

  • vianne 4 noviembre, 2013 - 19:22

    Alejandro eres un ejemplo de vida, lleno de entusiasmo, fuerza, humildad gracias por compartir tu experiencia de montaña y de vida como ese maravilloso ser humano que eres. un fuerte abrazo y continua compartiendo esa majestuosa experiencia de vida.

  • Anónimo 4 noviembre, 2013 - 20:02

    Felicidades, personas como tu se necesitan en el mundo.

  • Confidentiam 4 noviembre, 2013 - 22:13

    Gracias, nos sumamos a ese sentimiento

  • Confidentiam 4 noviembre, 2013 - 22:55

    Gracias vianne por su comentario, todos se los hacemos llegar a Alejandro
    Buenas noches

  • Tony 5 noviembre, 2013 - 0:27

    Alo en verdad te felicito porque todas las bendiciones que Dios te ha dado, haz sabido sacar enseñanza de ellas, y más bendición para los que te rodean. Sigue en el camino del silencio y deseo que la humildad y sabiduría sean luz continúa en el camino, para que seas un instrumento de El siempre!!

  • Marisela Villar 5 noviembre, 2013 - 13:10

    Muchas Felicidades Alex que dios te siga llenando de bendiciones por todo lo que compartes con la gente y que te de la oportunidad de llegar hasta el reto de conquistar esa montaña que tu anhenlas sigue adelante

  • Confidentiam 5 noviembre, 2013 - 13:27

    Gracias Marisela, ya se lo hicimos llegar a su correo.
    Buenas tardes

  • Petty Lara Ramos 13 noviembre, 2013 - 22:38

    Muchísimas felicidades, Alex. Eres un ser excepcional. También soy Tanatóloga como tú y me inclino ante tanta belleza de amor a los que sufren. ëxito en tu próximo ascenso… Dios te Bendiga…!!!

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