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Yunques

Esta edición especial se la queremos dedicar a una mujer que atraviesa por un momento como este. Esperamos que su proceso sea lo más llevadero en compañía de los suyos y por nosotros también. Es por eso que compartimos un fragmento del libro «Sobre el duelo» de Ron Marasco (editorial Océano), esperando le sea de utilidad.

Los herreros usaban yunques para forjar el acero. El único lugar donde se ven ahora es en alguna caricatura vieja, donde es un chiste común lanzar un yunque desde cierta altura sobre un personaje ingenuo y confiado, como “El Coyote”, que le aplana la cabeza y lo hace ver como un gracioso trapecio con ojos saltones que no acaba de entender lo sucedido.

A las personas en duelo les caen yunques encima todo el tiempo. Sucede cuando, varios meses después de la pérdida y al parecer uno “está bien”, lo golpea alguna emoción detonada por algo inesperado. Empleamos la palabra yunque para describir este aspecto del duelo: no por la imagen de caricatura, sino debido a ésta. La forma en que estos momentos aparecen de la nada, el ridículo estado en el que nos dejan el orgullo maltrecho con el que pensábamos que “más o menos nos defendíamos” son los que los vuelven yunques. Nos pueden hacer sentir como tontos, vulgares, como una caricatura.

Nunca se sabe dónde caerá un yunque. Tal vez no tenga que ver con las circunstancias en las que murió un ser querido. Ésta es la delicada descripción de la escritora Colette:

Es curioso como uno puede “comportarse” en las horas más difíciles del duelo. Pero entonces alguien le hace una seña amistosa por la ventana, o uno advierte una flor que ayer era apenas un botón se abrió de pronto, o una carta cae de un cajón…  y todo se viene abajo.

nubes

Algunos yunques se relacionan con una tragedia, pero sólo de una forma muy indirecta, a través de la mente inconsciente o del aparato sensitivo. Este es el caos de un hombre, que de niño, estuvo en uno de los botes salvavidas del Titanic mientras éste se hundía. Ya en su vejez vivía en Chicago en un departamento cerca del estadio de Baseball. Le alteraba el ruido de los aficionados siempre que alguien hacía un jonrón. Decía que el estruendo distante sonaba exactamente como los pasajeros condenados gimiendo en el agua helada. El Baseball no se relaciona ni remotamente con el Titanic, pero así funcionan los yunques.

Otra mujer que cuidaba a su hermano enfermo de gravedad, un día en contra de las órdenes del médico los amigos le llevaron helado de vainilla y refresco de naranja. Era su perdición, todos disfrutaron la cara de felicidad mientras se deleitaba. Semanas después de la muerte del hermano, cuando todo marchaba “bien”, ya en su trabajo, tuvo sed y bajó por un refresco. Ahí viendo el logotipo de la marca de aquel refresco… Zas.

Una flor, un jonrón, un refresco de naranja ¿Cómo cuidarse de estas cosas? No se puede, por eso los yunques son  muy frustrantes.

Los yunques en cuestión de entretenimiento son muy comunes, películas, programas de televisión y música están repletos de ellos. Debería de haber una clasificación de películas para los dolientes: RD, restringido para personas en duelo. Advertencia: Puede contener material no apto para casos perdidos. Lo bueno es que las salas de cine con oscuras y la gente siempre hace mucho ruido, así que no es tan mal lugar para sufrir el ataque de un yunque. Pero hay que averiguar u poco el tema de la película antes de ir a verla. No es conveniente ir a ver algo como Marley y yo  pensando que es una historia graciosa sobre un perro y la gente de atrás acaba gritando ¡que alguien la ayude!

La televisión ofrece un gran potencial de ataques sorpresa  de yunques. Muchas personas en duelo sueles ser extraordinariamente rápidas para sacar el control remoto, listas para cambiar el canal cuando intuyen que “ya viene”. No solo hay series sobre temas que tocan fibras muy sensibles, sino que también hay anuncios lacrimógenos, noticias desgarradoras y programas de entrevistas perturbadores que hay que evitar. Incluso las series más agradables pueden ser un problema, la gente de la televisión parece ser increíblemente feliz, y ya que uno no se siente así, lo hacen sentir terriblemente mal.

Luego está la radio. Nada instensifica tanto las emociones como la música. Al menos con un iPod, al perder un ser querido, podemos quitar ciertas canciones y guardarlas en una carpeta marcada “Tal vez algún día, no ahora” Pero oír la radio, que es lo que la mayoría de la gente hace cuando conduce, es buscarse problemas, y a muy pocas compañías aseguradoras les parecerá que llorar con una canción de Neil Young es una causa justificada para chocar con el auto que va adelante.

Algunas veces los yunques tienen que ver con fechas remotas. Pueden ser de 1991, 1972, 1940. Esto sucede cuando un recuerdo distante pero específico de un ser querido nos lleva a un tiempo en el que éramos más jóvenes. Estará usted en una tienda deportiva comprando pelotas de golf un par de semanas después de que murió su padre cuando, de repente, cuando se ve con 35 kilos menos y un niño explorador tratando de maniobrar una canoa con él. Tal vez ha pasado un año de que salió de la universidad y su mejor amiga muere. Sin darse cuenta, se transporta a aquella vez atrás del escenario ayudando a su amiga con el maquillaje para la inauguración de la obra musical de la secundaria.

Esos recuerdos de la infancia pueden resurgir como yunques durante el duelo, pero para algunos, en especial aquellos que pierden a sus padres, el yunque que surge es un verdadero sentimiento infantil con toda la incertidumbre que conlleva. Como decía Ralph Waldo Emerson: “El dolor nos hace niños a todos de nuevo”

Al principio puede sentirse abrumado por todas las cosas malas que pasaron, pero también por las cosas buenas que ya no pasarán al lado de la persona amada. Una boda, un cumpleaños etc..

En ocasiones se sabe que el yunque va a llegar, como son las navidades, pero no por eso deja de ser difícil, de esta forma las fiestas de diciembre dejan de ser fiestas desmedidas y solo “se soportan”. Quizá los adornos navideños se convierten en yunques. Una de las opciones que se tienen durante estas fechas es cambiar discretamente la dinámica de las cena de navidad, quizá no sentarse en la mesa dejando un lugar vacío con un yunque sobre la mesa. Tenga cuidado, el segundo año puede ser más difícil, ya que algunas personas pueden herir con comentarios, mientras el doliente ha bajado la guardia. Es como en la universidad, el segundo año tras el primero, cuando uno cree que sabe todo… Cuidado con el segundo año. Puede doler más que el primero.

Un punto de cuidado son las noches, ese momento de divagar la mente a oscuras, momentos donde uno se despierta (es difícil dormir con un yunque sobre la cabeza), es curioso la mayoría de las personas lo experimentan cerca de las 4:30 am.

Quizá porque después de un número determinado de horas, uno ha dormido lo suficiente, se despierta y es oscuro, pero demasiado temprano para levantarse, el periódico no ha llegado y es demasiado temprano para hacer llamadas telefónicas. Entonces el yunque puede permanecer hasta que el sol sale.

Finalmente, los yunques que tienen el mayor potencial de cambiar el alma son los que tienen que ver con otras personas que sufren. Songtag escribió en su libro Illness as a Metaphor  que “todos los que nacemos tenemos doble ciudadanía, en el reino de la salud y en el reino de la enfermedad”. Por lo menos por un tiempo, dice ella, todos terminamos “identificándonos” como “ciudadanos de ese otro lugar”

El duelo tiene una ciudadanía semejante.

Aquellos que se encuentran en ese “otro lugar”, los que ahora viven en la tierra donde ahora caen yunques, pueden reconocer a sus conciudadanos. Joan Didion comenta:

La gente que recientemente perdió a alguien tiene una expresión particular, reconocible tal vez sólo por aquellos que han visto esa expresión en sus propios rostros. La vi en mi cara y la noto en la de los demás.

Uno no está solo. Hay otros dolientes, gente dispuesta a escuchar y a compartir. Esto no aminora el peso del yunque,  pero puede aminorar la carga que representa.

informes@confidentiam.com.mx

 

(4)

  • Anónimo 25 febrero, 2014 - 20:04

    Felicidades, mis respetos y mis mejores deseos para la mujer que hoy lleva ese yunque
    Pedro

  • Confidentiam 25 febrero, 2014 - 20:06

    Gracias Pedro, transmitimos su mensaje a la que hoy sufre
    Buenas tardes

  • Anónimo 26 febrero, 2014 - 0:23

    Lo mas dificil: los recuerdos, el presente incierto y el futuro que no se va vivir igual…. aprender a vivir asi con un espacio por llenar.

  • Confidentiam 26 febrero, 2014 - 2:23

    Gracias por su comentario, le dejamos una frase que estamos seguros le ayudará a lo largo del camino:
    “Todo cambio implica una pérdida, del mismo modo que cualquier
    Pérdida es imposible sin el cambio”.
    Robert A Neimeyer
    Estamos a sus órdenes

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